Los mozos de espadas señalaron con los papelillos el único refugio contra el viento antes de empezar la corrida. Después llegaron los toros. Emilio de Justo dejó escapar el mejor lote de la tarde y Víctor Hernández puso el valor ante un toro que quizá exigía antes poder que torear.
Antonio J. Pradel··4 min read
Víctor Hernández prendido de forma dramática por el sexto