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Diccionario

Diccionario de términos taurinos. A

Cada término del vocabulario taurino es una puerta abierta a una experiencia que nunca se deja atrapar del todo. Este diccionario no pretende ordenar ese mundo, sino tantearlo: seguir el rastro de unas palabras que, como el toreo, sólo dicen algo cuando están a punto de quedarse mudas.

Hay palabras que no nombran cosas, sino gestos. El vocabulario taurino pertenece a esa estirpe: no describe, convoca; no fija, orienta. Cada término —aparentemente técnico— es en realidad una puerta de acceso a una experiencia que nunca se deja atrapar del todo. Este diccionario no pretende ordenar ese mundo, sino tantearlo: seguir el rastro de unas palabras que, como el propio toreo, sólo dicen algo cuando están a punto de quedarse mudas.

AFICIÓN
Inclinación persistente hacia algo.
En los toros, la afición no coincide con el gusto ni con la mera asistencia. Es una forma de exigencia que se ejerce, ante todo, sobre uno mismo: aprender a esperar, a no precipitar el juicio, a sostener la atención incluso cuando nada ocurre.
El aficionado no busca que pasen cosas.
Espera.
Y, si pasan, que sean de verdad.

AFICIONADO
Quien tiene afición.
No es necesariamente quien más sabe, sino quien ha aprendido a distinguir antes lo que falta que lo que se ofrece. Su mirada no se deja satisfacer con facilidad, porque ha entendido que lo esencial rara vez se da íntegro.
Por eso incomoda.
Y por eso vuelve.

AHORMAR
Dar la forma adecuada al toro.
Colocar al toro con pases de muleta en situación conveniente para darle la estocada.
Ahormar no es dominar, sino disponer. Crear las condiciones para que algo pueda ocurrir sin forzarlo. En el toreo —como en otras prácticas— casi todo fracaso procede de haber querido resolver antes de tiempo, sin haber dispuesto previamente la situación.
Se precipita el gesto.
Y entonces ya no hay forma que valga.

AJUSTARSE
Ceñirse sin invadir.
El torero se ajusta cuando su intervención deja de ser visible como esfuerzo y empieza a operar como medida. No aprieta ni se retira: ocupa exactamente el lugar que le corresponde. Ni más ni menos.
Ajustarse no es hacer más.
Es no estorbar.

AJUSTE
Coincidencia exacta entre dos fuerzas.
El ajuste no se alcanza por acumulación ni por insistencia. Llega, si llega, cuando algo ha sido quitado: un gesto de más, un paso innecesario, una intención que sobraba.
No se conquista.
Aparece.

ALAMAR
Adorno que cierra.
En el traje sujeta y decora al mismo tiempo. Pero todo adorno que no cumple una función termina por debilitar aquello que pretende realzar.
En el toreo ocurre lo mismo.
Lo que no sostiene, sobra.

ALEGRAR
Excitar al toro para que acometa.
Alegrar no es agitar ni hacer ruido, sino llamar. Despertar una disposición latente, provocar un movimiento que estaba a punto de darse.
No todo lo que se excita mejora.
A veces sólo se pierde el tono.

ALFANJE
Arma curva de un solo filo.
Nombre antiguo del estoque.
La curva introduce una idea que el toreo conoce bien: no todo se resuelve en línea recta. Hay formas que, para ser eficaces, necesitan desviarse.
En el toreo, la distancia más corta entre dos puntos es la línea curva.

ALIMAÑA
Animal dañino. Persona despreciable.
Palabra que clausura lo que nombra. Llamar alimaña es reducir la complejidad a una etiqueta útil para dejar de pensar.
Y, sobre todo, para dejar de mirar.

ALIÑO
Faena breve sin intención de lucimiento.
No siempre es pobreza. Puede ser conocimiento: saber que no hay materia suficiente para desarrollar una forma.
Lo difícil no es abreviar.
Es reconocer cuándo no hay nada más.

ALIVIARSE
Disminuir el riesgo de una suerte.
El torero se alivia cuando retira el cuerpo antes de tiempo, cuando introduce una pequeña distancia que le protege pero que, al mismo tiempo, vacía de peso el gesto.
La forma permanece.
Pero algo sustancial se ha perdido definitivamente.

ALTERNATIVA
Paso de novillero a matador.
Acto simbólico que no transforma por sí mismo, sino que declara una posibilidad. Hay alternativas que consagran y otras que simplemente nombran algo que aún no ha llegado a ser.
El tiempo dirá.
O no.

ANDANADA
Gradería alta de la plaza. También, reprimenda.
Desde la andanada se ve todo con claridad y sin riesgo. Es el lugar natural de la opinión, donde la distancia permite ordenar la forma pero elimina la experiencia.
Se entiende más.
Se siente menos.

ANDAR
Modo de moverse.
En el toreo, el andar no es tránsito, sino colocación. Antes de cualquier acción, el cuerpo se sitúa. Y en esa manera de estar ya se anticipa todo lo que vendrá después.
El gesto empieza ahí.
Antes de empezar.

ANILLO
Ruedo.
No es solo un espacio, sino un límite. Un recinto en el que las relaciones entre cuerpo, tiempo y mirada se transforman.
Dentro, todo se intensifica.
Fuera, se explica.

ANTITAURINO
Quien se opone a la tauromaquia.
Su rechazo forma parte del propio fenómeno que combate. Define, por contraste, aquello que niega, y a menudo lo simplifica para poder sostener su posición.
También interviene.
Aunque no lo quiera.

AÑADIDO
Coleta. Signo distintivo de los matadores de toros. Antiguamente, de pelo natural; hoy, postizo.
Lo que se agrega a algo.
En el toreo, casi todo añadido es sospechoso. La forma no se completa por suma, sino por resta.
A veces, añadir es estropear.

APARTADO
Encierro previo de los toros.
Operación de separación que precede a la reunión final. Antes de la lidia, cada elemento ocupa su lugar.
Después, ya no hay orden posible.

AIRE
Lo que no se ve y sostiene el gesto.
El toreo ocurre en el aire: en ese espacio intangible donde se cruzan trayectorias, tiempos y distancias.
No puede retenerse.
Sólo sostenerse un instante.

ARTE
Producción de forma.
En el toreo, el arte no se fabrica ni se repite. Aparece, si aparece, como resultado de un ajuste que no puede forzarse.
Y se va.
Casi siempre antes de ser fijado.

ATREVERSE
Entrar en una situación sin garantía.
No es valentía en sentido moral, sino decisión sin respaldo. Aceptar que no hay seguridad previa.
El toreo empieza ahí.
Cuando ya no hay excusas.

AUSENCIA
Retirada parcial.
El torero más presente no siempre es el que más se impone, sino el que deja espacio para que la forma aparezca sin saturarla.
No desaparecer.
Pero no ocuparlo todo.

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