En la tarde del recuerdo a Joselito, la corrida de La Quinta dejó poco para el entusiasmo: mansedumbre, descastamiento y cierto peligro sordo. Pero Manuel Diosleguarde, en su confirmación, sostuvo la tarde con actitud, compromiso y el raro oficio de no aburrir.
Antonio J. Pradel··5 min read
El segundo toro de la tarde de vuelta a los corrales