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Ensayo

El arte no sirve para nada

Hay una exigencia silenciosa que atraviesa nuestro tiempo: que todo sirva para algo. Pero el arte —cuando lo es verdaderamente— no sirve para nada.

Hay una exigencia silenciosa que atraviesa nuestro tiempo: que todo sirva para algo. Todo debe justificarse. Todo debe producir. Todo debe tener una función, un rendimiento, un resultado medible. Incluso aquello que tradicionalmente escapaba a esa lógica —el arte, el pensamiento, la contemplación— se ve hoy empujado a explicarse en términos de utilidad.

¿Para qué sirve?

La pregunta parece inocente. Pero no lo es. Aplicada al arte, es una forma de cancelación. Porque el arte —cuando lo es verdaderamente— no sirve para nada.

No mejora la producción. No optimiza procesos. No genera beneficios directos. No resuelve problemas en el sentido en que los resuelve la técnica o la ciencia. El arte no está hecho para eso. Y cuando se le exige que lo esté, deja de ser arte para convertirse en otra cosa: en entretenimiento, en propaganda, en producto cultural.

La tauromaquia, en este sentido, resulta especialmente incómoda. No sólo porque implica un conflicto evidente —el enfrentamiento con el animal, la presencia de la muerte—, sino porque no se deja integrar fácilmente en la lógica de la utilidad. No produce nada que pueda ser reutilizado. No deja un objeto. No genera un valor trasladable. Lo que ocurre en la plaza se consume en el mismo instante en que sucede.

Es un gasto.
Un gasto de tiempo, de energía, de vida.
Y precisamente por eso tiene sentido.

En una cultura que mide el valor en términos de rendimiento, el gasto aparece como una anomalía. Como algo que hay que justificar o eliminar. Pero hay experiencias que sólo existen bajo esa forma: como pérdida. Como derroche. Como algo que no se recupera.

El toreo es una de ellas.

El torero no entra en la plaza para producir un resultado. No hay un objetivo externo que deba cumplirse. No hay un “para qué” que pueda formularse sin traicionar lo que ocurre. Hay, sí, una forma que se busca, una relación que se intenta establecer, un riesgo que se asume. Pero nada de eso puede traducirse en términos de utilidad sin perder su sentido.

Por eso el toreo resiste. Resiste no sólo a sus detractores, sino también a sus defensores cuando intentan justificarlo en términos que no le corresponden: tradición, identidad, economía, cultura. Todo eso puede ser cierto, pero es secundario. Accidental.

Lo esencial es otra cosa.

Que ahí, en el círculo de arena, se pone en juego una experiencia que no sirve para nada y, sin embargo, importa. Importa porque suspende, por un instante, la lógica dominante. Porque introduce una forma de tiempo que no se acumula. Porque obliga al espectador a situarse en un lugar donde no hay beneficio posible. Donde lo único que se puede hacer es mirar.

Y sostener lo que se ve. Que no es poco.

En un mundo saturado de imágenes, mirar se ha vuelto extremadamente difícil. No por falta de estímulos, sino por exceso. Todo se muestra, todo se repite, todo se archiva. La mirada se desliza sin detenerse en nada.

El toreo, en cambio, exige otra cosa.

Exige una atención sin garantía. Una disponibilidad que no sabe de antemano qué va a recibir. El espectador no consume una forma cerrada; se expone a un proceso abierto. A algo que puede fallar. A algo que puede no suceder.

Y, sin embargo, ahí está.

Durante unos minutos, todo lo demás se suspende. No hay productividad, no hay utilidad, no hay resultado. Hay un cuerpo, un animal, un espacio y un tiempo que no se deja medir del todo.

Eso es el arte. No un objeto, sino una situación. No un producto, sino una experiencia. No algo que sirve, sino algo que ocurre.

Por eso incomoda. Porque no puede justificarse sin deformarse. Porque no puede traducirse al lenguaje dominante sin perder aquello que lo define. Porque, en el fondo, recuerda algo que preferiríamos olvidar: que no todo en la vida tiene que servir para algo.

Que hay cosas —pocas, pero decisivas— que sólo tienen sentido en la medida en que no lo tienen. Y que, quizá, ahí reside su valor.

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