Con viento, lluvia y novillos encastados, la primera novillada de San Isidro terminó revelando un nombre propio: Álvaro Serrano. Madrid percibió desde el primer quite que aquel muchacho rubio había venido a Las Ventas dispuesto a cambiar su destino.
Antonio J. Pradel··5 min read
Tomás Bastos, Martín Morilla y Álvaro Serrano haciendo el paseíllo ayer en Las Ventas