La sustitución de urgencia de los toros de El Parralejo por una floja y descastada corrida de Vellosino dejó en Las Ventas una sensación aún más inquietante que el aburrimiento: la progresiva anestesia de un público que empieza a normalizar lo que antes habría provocado un escándalo.
Antonio J. Pradel··3 min read
Uno de los toros de Vellosino lidiados ayer, aquerenciado en tablas